martes, 20 de junio de 2017

LA EMOCIÓN DE LA GRADUACIÓN...

Esta semana tendrán lugar las graduaciones de Infantil, Primaria y Secundaria; por ello queremos hacer mención al sentimiento que alumnos, profesores y padres, albergamos estos días...

Cada final es el inicio de algo mucho más grande, pero la época colegial es quizá la que jamás podrá igualarse a otra etapa en la vida, pues son esos momentos donde se cultivan las mejores amistades.
Un secreto, una ilusión, las mieles del primer amor quizás, una complicidad, todo forma parte del día a día en las aulas, en donde no solo se aprende lo que se necesita para continuar dando grandes pasos, sino que además se forma otra familia, y es que el compartir tantas horas diarias durante años, logra a veces mucho más que los propios vínculos de sangre, amigos que en ciertos casos duran para toda la vida.


Por ello cuando llega el fin de etapa las emociones son encontradas. Padres orgullosos porque el esfuerzo de años empieza a dar sus primeros frutos. Nos preparamos para dar  discursos recordando como criamos a nuestros hijos que hoy pasan a una nueva etapa. Y esa sensación de que se nos escapan porque crecen demasiado deprisa...

También a los alumnos que acaban la ESO les invade la nostalgia y confiesan algunos que quisieran quedarse por siempre en el lugar donde compartieron junto con sus compañeros lo mejor de la vida.


Este escenario se repite en todos los salones de actos de los colegios e institutos, los estudiantes con togas y bandas, esperan impacientes para graduarse y recibir el ansiado diploma o insignia de fin de etapa.

Los fotógrafos dentro del tumulto se prestan para eternizar ese momento. Llegan las felicitaciones de todas partes, familiares, padrinos, sonrisas y lágrimas se ven rodar por las mejillas, el abrazo de un compañero de curso que nunca termina y la promesa inquebrantable de nunca dejarse de hablar. 

Esas son las imágenes que nunca se borrarán de la memoria de nuestros hijos, ni en la nuestra.

MUCHAS FELICIDADES!!!

martes, 13 de junio de 2017

AYUDARLES EN LAS TAREAS, HASTA QUE PUNTO?

Más allá del debate sobre si los alumnos deben o no hacer deberes en casa, lo cierto es que realizar las tareas escolares fuera del horario lectivo es un pilar del sistema educativo en España. Muchos defienden que los deberes refuerzan los aprendizajes de clase, que ayudan a crear hábitos de trabajo, superación y disciplina y que refuerzan la concentración y la memoria. Es una labor y una responsabilidad de los hijos, pero los padres también cumplen un papel: el de vigilar, apoyar y seguir que los chicos cumplan las tareas y resolver sus dudas, pero nunca, nunca hacerles los deberes.
Para llevar bien esta gran responsabilidad, es conveniente conocer cuáles son los errores más comunes que cometen los padres a la hora de realizar los deberes con sus hijos y cómo solventarlos. Carmen Guaita, profesora y vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, enumera los fallos más habituales:

1. Hacer los deberes en cualquier sitio, en la cocina mientras se prepara la cena; en el cuarto de estar mientras otros ven la tele…
Es mejor si es su propio rincón de estudio. Si no se dispone de él, en un ambiente de silencio y trabajo general en la casa, sin distracciones, sin tele...
2. Protestar como adultos sobre la cantidad o calidad de los deberes...
Aceptación; los deberes son los que son y los que tocan. Si vemos que sobrepasan a nuestro hijo, debemos acudir al centro educativo para notificarlo, pero en casa se debe respetar todo lo posible la decisión del profesor. Estamos preparándoles para la vida, y en la vida habrá mucho trabajo y esfuerzo».
3. Hacerlos nosotros...
Realizar las tareas escolares de los hijos ni aumenta su capacidad de trabajo ni su disciplina, ni les hace aprender nada nuevo. 
4. Entender los deberes solo como nuevos aprendizajes de conocimientos...
Los padres pueden explicarles las dudas, pero mucho más razonable es ayudarles a encontrar la respuesta que buscan: en sus propios libros de texto, en internet…
5. Convertir los deberes en el «momento regañina» de cada día...
Convertir el tiempo de hacer deberes en un tiempo de paz y tranquilidad. 
6. No tomar en serio su necesidad de presencia y apoyo...
Soltar el smartphone y estar disponibles para ellos, mirándoles y escuchándoles cuando así lo requieran.
7. Imponer un control absoluto...
Si quieren que les tomemos la lección, debemos hacerlo. Si les ponemos nerviosos o ellos nos ponen a nosotros, es mejor confiar en su responsabilidad.
8. Evitar el diálogo con los profesores...
Potenciar el diálogo y la colaboración con los profesores y consultarles si hace falta alguna ayuda suplementaria.
9. Permitir que afronten las tareas escolares agotados ya de tareas extraescolares...
Las actividades extraescolares son necesarias pero no pueden ser obsesivas. Es mejor adecuarlas a la personalidad e intereses del hijo y permitir tardes en las que solo haya que jugar en casa y estudiar.
10. Ser anárquicos...
Los deberes son, sobre todo, un aprendizaje del trabajo autónomo y la autodisciplina.  Les ayudamos si les animamos a establecer un tiempo mínimo y máximo, siempre a la misma hora, en el mismo sitio, con el móvil apagado. 

A colación con lo argumentado, también nos parece interesante el siguiente artículo, sobre el uso de los padres a la hora de realizar las tareas escolares:



lunes, 5 de junio de 2017

PREMIO O CASTIGO POR LAS NOTAS?

No hay mayor satisfacción que hacer algo para superarnos y conseguirlo,el placer del bien material se desvanece tan rápido, que cada vez necesitamos un bien más grande para realizar el mismo esfuerzo.
Los psicólogos hablan mucho sobre todo de MOTIVACIÓN.
Cuando nuestr@s hij@s no cumplen con sus obligaciones deberán tener consecuencias lógicas, más que un castigo, debería ser una retirada de privilegios. Si hoy no ha hecho su cama antes de irse al colegio, deberá hacerla por la tarde y perderá su ratito de televisión. 
Pero la mejor alternativa será siempre el refuerzo positivo, el elogio, la alabanza y el acompañamiento paciente para crear hábitos. En el ejemplo de la cama, primero será una actividad que haremos juntos hasta que la aprenda y luego la elogiaremos cuando la haga sol@. Se trata de generar conductas que deberán perdurar en el tiempo, crear el hábito.
CLAVES PARA MOTIVARLES:
1. Crea hábito de una manera positiva
Nos sentamos con ellos en lo posible, miramos qué tienen que hacer hoy, les preguntamos por dónde van a empezar, les ayudaremos cuando tengan dudas y siempre reforzaremos su esfuerzo, su buena letra, lo mucho que están aprendiendo, etc…
2. Elogia su esfuerzo, no solo sus resultados
Si nuestr@ hij@ se ha esforzado, ha hecho los deberes y ha estudiado para un examen, no elogiaremos solo la nota que haya sacado: si saca buena nota le diremos que estamos orgullosos porque se ha esforzado, y si saca mala nota, le diremos que estamos orgullosos porque se ha esforzado.
3. No uses premios. Premiar por las buenas notas distrae su atención
Si premio una buena nota, dirijo la atención hacia el regalo y no dejo que se fije en lo que es realmente importante: la satisfacción por haber hecho algo bien.
4. No castigues un fracaso
Si tu hij@ no se ha esforzado y ha suspendido, no uses un castigo, hazle ver las consecuencias de su poco esfuerzo. Centra su atención en el malestar por no conseguir algo.
5. Celebra y comparte sus buenas notas
Cuando recibas las notas este final de curso, compártelas con otros familiares (un helado juntos, una salida especial…). Estos son refuerzos positivos que demuestran lo orgullosos que estamos de ell@s. 
6. Ten en cuenta sus capacidades
No todos los niñ@s tiene las mismas habilidades. Si crees que hay alguna asignatura que le cuesta más que otras, busca ayuda, habla con sus profesores y valora la necesidad de un refuerzo. No pidas más de lo que puede dar, le crearás frustración. Fomenta siempre sus habilidades.
7. No compares
No le compares con herman@s o amig@s, eso no le motiva, le frustra. 
Cada persona es única y así deber seguir siendo.